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No les daba el sol durante el día pero sí que lucían cada noche: manchas
verdes, grises y moradas que le quedaban como un traje estampado. Diario llevaba
estas manchas puestas y diario le preguntaban, “¿Qué color es el cielo?” Y
hasta en los días más brillantes, ella les contestaba, “gris.” Todos se reían.
Pura risa hasta que, un día en Junio—en el día más caliente y soleado del año, una mano le tocó el timbre
de su casa. Ella abrió la puerta, miro un cuerpo que estrenaba el traje
estampado y lo abrazo. Susurrando, le pregunto, “¿Qué color es el cielo?” Llorando,
su visita le respondió, “gris.”
Tengo una máquina del tiempo. Con ella puedo viajar. A cualquier
día de cualquier año, presente, futuro o pasado. A cualquier lugar, planeta o
galaxia. Siempre con un destino diferente. A veces estos lugares son fantásticos,
mágicos y alegres, a veces son tristes, aterradores y realistas.Nunca olvidare las personas que he conocido,
con los que he llorado, reído y aprendido las mejores lecciones de la vida. Entre
ellos están mis mejores amigos. Pero al salir de mi machina de papel, siempre
me encuentro de regreso en mi realidad, en el mismo lugar. Sin haberme movido
ni un milímetro de la silla en mi biblioteca.
Había un caracol
pequeñito desencantado con su casa. Huele mal y nunca ha sentido cómoda
entonces cuando su madre dijo que ellas van a mover a otro hogar, Lolita sentía
tan emocionada.
Lleguen a la otra
casa y parece peor que la primera y además hay otro caracol misterioso que
siempre queja sobre la vida. Lolita pasa las noches trazaron un plan para
escapar de su vida solitaria.
En la madrugada, cuando
su madre y el hombre ya está durmiendo, Lolita saca todas sus pertenencias de
la casa, las guardan en su concha y se marcha en busca de su casa ideal…
No era fácil crecer para ella, esta girasol
jovencita. Pasaba todos los días debajo de la alteza de sus compañeros y se
escondía en sus sombras. No podía encontrar sentido en la vida y estos
sentimientos prohibían que ella encontraba alguna fuerza. Incluso después de
las lluvias de abril, seguía marchitando. Con tanta tristeza y derrota, no
sabía cómo honrar a su nombre ni ganar felicidad. Un día, otra girasol miró
hacia abajo a la jovencita y le dijo a ella: “He notado su lucha y quiero
ayudarte. No ríndete demasiado pronto y fácilmente. Levántate y mantén tu
cabeza hacia arriba. Sé tu propio sol”. Ella pensaba en esto y sus pétalos
comenzaron a iluminar.
Un día estás solo en casa y te encuentras con una foto de una vacación familiar y te recuerda de ese lindo momento. Decides ir a la habitación de tus padres para sacar una caja de debajo de su cama que contiene más fotos de años anteriores. Cuando sacas la caja, encuentras otra caja que nunca has visto. De inmediato, pones tu atención a la nueva caja y la abres. Dentro de esa caja encuentras muchas noticias de una persona desaparecida y todas tienen tu foto.
Vivía su vida en búsqueda de alguien como él. Todos los días, se
despertaba y pintaba su cuerpo con el color azul para esconder que era
diferente. Un día en la calle, se enamoró a primera vista de una chica hermosa
y roja. Tenía vergüenza de hablar con ella porque sabía que eran diferentes.
Ella seguía andando y nunca la volvió a ver. Luego, la chica llegó a
su casa, se quitó la pintura de su cuerpo, miró en el espejo y empezó a llorar.
¿Te han gustado los microrrelatos de la antología? ¿Te apetece leer más? A continuación te propongo algunos enlaces interesantes con más relatos, más historias y más diversión:
El Sr. Guzman salió del tribunal con la sonrisa torcida. Entró en su coche con el pensamiento repetitivo de su veredicto de inocente y se rió. Todavía, podía oir el tintineo dulce de los bolsillos del jurado.
Su alegría siguió en la ruta a su casa y subió la música. Tan distraído por su logro, no vio el balón que cruzó la calle mientras que doblaba la esquina. ¡BAM! un golpe y un grito. El niño cubierto de tierra y con la ropa desgarrada, lloró al pavimento:
“¡Mi mano, mi mano! Es roto!” el Sr. Guzman bajó del coche para comprobar lo que había hecho. Con el pánico, observó que nadie estaba cerca y intentó escapar de la escena. Antes de 100 metros, unas luces centelleantes azules vinieron detrás de él. El policía bajó del coche mientras el niño caminó hacia los coches.
“DESDE ESTE MOMENTO ESTA USTED DETENIDO, SE LE IMPUTA-“
“No presentaré cargos”- dijo el niño.
“Hijo, estás cometiendo un gran error”- contestó.
“Permítame hablar con el conductor.” El Sr. Guzman empezó pedir disculpas pero fue interrumpido por el niño santo y le recordó que ‘todos somos humanos'. Explicó que no querría interviniera la policía y solo pidió lo suficiente para cubrir los gastos medicos. Al sentir la increíble suerte de la caridad del chico, escribió y firmó un cheque sin vacilación. Con el policía continuando sus protestas, el Sr. Guzman salió de la escena agradecido de su angel guardian.
El niño se volvió al policía y le dio un puñetazo. “La próxima vez, tú llegas aquí en un abrir y cerrar de los ojos. Casi se escapa”
Un hombre viejo se deslizó por el el estanque congelado. De repente corría por el
hielo e hizo un salto triple Axel. Continuaba así, cortando el hielo con el
filo del patín y saltando como si pudiera salir de la tierra y dejar de sus
memorias persistentes.
Un
chico le observaba por una colina cercana. Vio la elegancia del patinador pero
no sabía de su sufrimiento. Todavía no había oído del estrés postraumático pero
en pocos años él tendría las mismas pesadillas.
Siempre he buscado a alguien que sea perfecta para
mí: alguien que le guste escucharme cuando hablo de mi día o mi vida en general
y, también, que me consuele. Creo que he encontrado a este individuo. Ana
siempre está dispuesta para escucharme y me conforta en momentos de aflicción;
ella es cariñosa, dulce, y me da una sensación de calor. Es muy lamentable que
no pueda casarme con ella… Es una taza de chocolate caliente.